lunes, enero 30, 2006

Cosas de Vancouver que no ves en Madrid

He decidido crear este pequeño espacio que espero que os sirva de pequeña referencia de esas pequeñas cosas de cada día que marcan la diferencia entre dos grandes ciudades. Si, ambas tienen altos edificios, centros comerciales completamente abarrotados y cientos de coches dirigiéndose en masa a diferentes puntos de la geografía aledaña. Pero hay cientos de pequeños detalles que consiguen que ambas grandes ciudades sean como la noche y el día. Así que voy a empezar con las cosas que ves en Vancouver y que es prácticamente imposible ver en Madrid. Empezamos.

1.- Un tipo pidiendo perdón por mear en la calle. Ver tipos meando en las calles de Madrid es realmente sencillo, sobre todo porque Madrid está lleno de pequeños callejones, perfectos escondrijos para jóvenes de juerga o borrachos sin hogar. Pero...¿alguna vez os han pedido perdón por ello? Me resulta más fácil imaginar a Bush pidiendo perdón por la guerra de Iraq. ¡En Vancouver esto es posible! Desconcertante, pero posible. ¿Qué le dices después de que te pida perdón? "Nada tío, tranqui, la calle es de todos, mea en tu parte..."

2.- Un taxi frenando para dejarte cruzar por el medio de una avenida. Sobran las palabras. Vale, todos sabemos que hay que mirar a izquierda y derecha antes de cruzar por un paso de peatones. Pero a veces fuerzas mayores te empujan a correr de un extremo al otro de una avenida de 3 carriles para llegaral otro lado. Hicimos esto, con la mala suerte de que calculamos mal la distancia/(velocidad del taxi) y el hombre frenó para dejarnos pasar a todos (todos = 4).
PD. Chicos y chicas, no intenteis esto en casa.

3.- Asiáticos conduciendo coches (Mercedes o BMW con lunas tintadas no cuentan). La cantidad de chinos y chinas en Vancouver es realmente sorprendente. Ya os di un dato no oficial, 43%. Cuando sales a la calle, o vas a un centro comercial, no tienes más remedio que creerte el dato. Esto es como Tokyo, pero en inglés. Mola.

4.- Ardillas cruzando la calle. Bueno vale, si vas al retiro puede que veas alguna que otra ardilla, pero,.. ¿has visto alguna ardilla cruzando la Gran Vía? Pues aquí sucede con bastante normalidad si vas un poco hacia el sur de downtown, alrededor de Main Street, a un ritmo de 2 ardillas cada 5 minutos (al menos los 5 minutos que me quedé embobao por haber visto la primera de las ardillas, cuando vi la segunda pensé que era normal, y así me lo confirmaron). Vale, hay un bosque cerca, asi que es trampa. Pero... ¿cuando fue la ultima vez que fuisteis a un bosque de verdad? No, el retiro no cuenta.

5.- Chalets sin rejas en las ventanas. En el documental de Michael Moore, el tipo entraba a una casa en Canadá y le decía al sorprendido inquilino "gracias por no dispararme". Todavía no me he atrevido a entrar a una casa sin permiso para comprobar si de verdad tienen las puertas abiertas... En cualquier caso, se puede oler la seguridad de la gente. Las casas son como en los simpsons, pequeños chaletitos de madera con grandes ventanales... ¡¡¡sin barrotes!!! Colgaré una foto pronto, porque se que no os lo creeis.

6.- 29 días de lluvia seguidos. Bueno, no todo iban a ser cosas buenas. Vancouver es un sitio agradable, bien conocida por... bueno, es un sitio muy agradable. Dicen que tienen buenas pistas de sky, todavía tengo que comprobarlo. Pero es cierto que aquí llueve todos los días. Este Enero se ha cumplido uno de esos récords históricos que habrían salido en las noticias de Antena 3. ¡¡29 días absolutamente nublados!! Bueno, hace una semana se rompió la racha y vimos una especie de bola incandescente y deslumbrante en el cielo que creemos que en España llamais "Sol". La buena noticia es que aquí no me siento culpable por meterme en la bañera repleeeta de agua calentita XD.

Bueno, queridos lectores. Hasta aquí la primera tanda de diferencias. Hay más, pero ya me he cansado de escribir y se que luego nadie va a dejar comentario, así que no merece la pena. ¡A dejar comentarios se ha dicho!


Lo que sorprende, sorprende una vez, pero lo que es admirable lo es más cuanto más se admira.
Joseph Joubert

lunes, enero 23, 2006

¡¡¡Sushi!!!

Hoy voy a hablaros de otro de los aspectos de Vancouver: la variedad en la comida.

Podeis pensar que España es lo mejor que hay en el mundo, porque es lo que siempre se dice por ahi. Que si la paella, que si la fabada, que si la tortilla española, que si el aceite de oliva... Pero si abres tu mente y, en este caso, tu estómago, puedes descubrir cientos de tipos diferentes de comida. No me malinterpreteis, no estoy diciendo ni que la comida española sea mala, ni que la de Vancouver sea la mejor. Pero afortunadamente, no estoy pasando hambre, que es una de las cosas con las que no se juega.

Seguro que alguna vez os ha pasado encontraros en la calle a las 2 de la tarde, sin haber comido, y con unas ganas terribles de evitar la comida rápida a toda costa. ¿Cuáles son las opciones?
- "Casa Manolo": especialistas en tortillas de patata
- "Casa Pepe": Menú del día a 12 euros, no incluye cafe, y no nos quedan 2 de las 3 opciones del menú.
- "La bodega de María": Gran variedad en vinos, y filete con patatas pá comer.
- "Hnos. Díez": Especialistas en tortillas (otra vez...).
- "La Muralla China": Lo más internacional que vas a encontrar en 2 kilómetros a la redonda, y total para meterte a comer lo mismo de siempre: un rollito de primavera, arroz tres delicias y pollo con almendras.

Y si dices que esto no te ha pasado a tí, probablemente mientes.

Aquí en Vancouver, quizá no tengan la mejor selección de vinos, quizá no dispongan del jamón mejor curado del mundo. Pero la variedad en cuanto a elección del menú es tal que sólo he comido dos veces lo mismo y porque no me decido entre tanta variedad (¿Sabeis ese asno que se murió de hambre porque no se podía decidir entre dos exquisitos manjares? Pues lo mismo.).

No soy el más indicado para explicaros con exactitud todos los tipos de comida que hay, pero sólo en el comedor que hay donde trabajo, tenemos 6 stands diferentes donde nos preparan la comida en el acto entre: las típicas hamburguesas, ensaladas de todo tipo, sandwiches de lo más sano, comida mexicana, comida china, comida hindú y algo de comida europea (ya sabeis, salchichas, pasta, pizzas,...). Además hay unos platos preparados muy frescos con la comida más popular para mucha gente: ¡¡el sushi!! Y esto es igual a lo largo de toda la ciudad, no encuentras dos bares seguidos iguales (los starbucks coffee no cuentan).

Esta misma noche hemos estado en un restaurante de sushi, Hay de todo tipo, y un apunte para los más torpes: no, el sushi no es sólo pescado. Se diría que es una suerte de alga negra que enrolla una ingente cantidad de arroz apelmazado y en el corazón, contiene pequeñas cantidades de pescados, como salmón, un caviar rosa, jamón cocido, etc... Hay de todo tipo (hasta 30 clases he contado en el menú de hoy). Y cada uno de elllos se prepara además de maneras diferentes. Es un lío. Tanto lío, que al final me he decidido por un bol de arroz con pollo, cebolla y tortilla, que se llamaba algo así como Oyaki-don. Lo podeis observar en la parte inferior de la imagen. Lo de la izquierda es un mix con 6 distintos tipos de sushi. Yo les quité uno a mis compañeros de mesa, y la proxima vez intentaré que alguien comparta uno de esos conmigo, que yo no puedo con todo XD.

Y aquí va la frase de la actualización de hoy:

"Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas."
Albert Einstein

jueves, enero 19, 2006

Just a thought

Normalmente, cuando se está pasando bien, los días parecen minutos. Si se pasa mal, los segundos se hacen horas.

Llevo aquí 10 días y me parece como si hubiese pasado un año, ¡pero todo ha sido tan rápido como unos minutos!. ¿Qué me pasa doctor?

"Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida."
Arthur Schnitzler

lunes, enero 16, 2006

First week in Vancouver

¡Sigo vivo! Muerto de cansancio por varias razones (curro, fiestas y turismo), pero vivo al fin y al cabo, y con unas pocas de fuerzas para escribir una pequeña actualización de esta primera semana antes de irme a dormir (En España son las 8 de la mañana del lunes, pero aquí todavía es domingo).

Lo primero de todo es que el lunes pasado (me parece como si hubiese pasado un mes), al llegar al trabajo me dieron la terrible noticia de que tenía que mover mi equipaje desde el fantástico hotel con terraza en el centro de Vancouver, hasta un pequeño hotel sin vistas a las "afueras", porque la reserva estaba mal hecha. Y así fue, el primer lunes fue un día tranquilito, pero terminé rendido porque no siempre lo que sale de una maleta, vuelve a entrar en ella (misterios de la ciencia). Os dejo una foto de las pobres vistas de mi nueva ubicación, nada comparado con los fantásticos rascacielos de la otra foto, pero bueno.

El martes tuvimos que recuperar haciendo unas pocas de horas extras, pero nada comparado con lo que me espera esta semana. No me voy a quejar, la compañía se porta de PM. Los días que hacemos horas extras nos pagan la cena, y, en contra de todo pronóstico, aquí se come genial, hay mucha variedad ya que Vancouver, y más concretamente EA, estácompuesto por gente de TODO el mundo. Hay comida china, japonesa (arroz, sushi,...), mejicana (quesadilla, ¡¡nachos!!), hindú, americana tambien (hamburguesas vamos), italiana. ¡Hay de todo! Los otros tres días no fueron realmente interesantes (mucho curro, eso sí, pero bueno, para eso he venido), así que voy a saltar hasta el viernes.

Por la noche, "decidimos" salir, para ver un poco de la vida nocturna, aunque nos tocaba trabajar el sábado. Nos metimos en un bar y bueno,... si habeis estado en un bar, ya os podeis imaginar como era. Un grupo de rock tocaba en directo, la música estaba alta pero se podía hablar,.. pero se echaba algo de menos. Seguimos bebiendo buena cerveza, escuchando historias de la gente de lo más espectacular. Conocí a las dos primera canadienses, porque en EA todo el mundo es de Alemania, Ialia, Japón, Sudamérica,... la mezcla de culturas es de lo más gratificante. Las canadienses nos contaron que en realidad eran de Quebec, pero que un día cogieron los ahorros y el coche y decidieron probar suerte en Vancouver. Esto significa que se montaron en su coche y se recorrieron 5.000 kilómetros de punta a punta de Canadá, sin prisa pero sin pausa. Bueno si, con muchas pausas, porque les llevó 3 semanas hacerse el recorrido mientras visitaban todas las ciudades de Canadá. Escuchando una historia como esta, uno se averguenza de no haber estado nunca en Luxemburgo, Suecia, Grecia y puedo prometer que nunca más me dará pereza coger el coche para "viajar" a la costa española.

Poco más por esa noche, porque entre que los bares dejan de servir bebida a las 2, incluso siendo viernes, y que al día siguiente había que levantarse a las 8, decidimos retirarnos al hotel. Cuando llegué a mi habitación me di cuenta de lo que se echa de menos en los bares de Vancouver: mi ropa no desprendía ese terrible hedor a tabaco que suele ser común tras una noche de juerga intensa. La gente de Vancouver tiene por costumbre, buena costumbre por cierto, fumar fuera de bares y sitios cerrados. Y digo costumbre y no ley (desconozco si la hay), por que el sábado siguiente fui invitado a una fiesta privada a casa de un francés, y la gente hacía exacamente lo mismo, salían a la calle a fumar y mantenían el ambiente de la casa de un agradable totalmente desconocido para una fiesta de 20-25 personas. IM-presionante. A ver si aprendemos en España.

El sábado hubo que currar, con la oficina inusualmente desierta, pero el esfuerzo de levantarse algo resacoso a las 8 de la mañana se vio recompensado cuando nos trajeron a eso de las 12 nuestro "lunch", que es como una comida pero a casi a la hora de desayunar, consistente en 4 cajas planas cuyo contenido se podía adivinar: ¡Pizzas! Las pizzas de Vancouver, al menos las del sitio donde las pidieron, no sólo son de las mejores que he probado (bueno, puede que mi hambre voraz tuviese algo de culpa), sino que tienen un toque picante especial: todas tienen un toque picantillo, ¡y adoro el picante!

Tras las 6 largas horas de trabajo, salimos a la fiesta del cumpleaños de uno de los testers. Aquí hacen las fiestas un poco diferente que en España. Al ser una ciudad tan multicultural, existe una bonita constumbre de decir lo que va a haber en la fiesta, normalmente comida y bebida del pais del anfitrión, e invitar a todo el mundo a que lleve su plato o bebida favorita. El resultado de esto es que la gente lleva bandejas de sushi, pizzas, tequila, nachos, patatas y aritos de cebolla y muuuchos tipos de cerveza. Se monta una fiesta a lo grande con pequeños gestos de cada uno. Cuando vuelva a España igual hago una fiesta de ese tipo para que luego la gente no se queje de si le gustan las fajitas o no. :P

Y paso a resumir el domingo, que a este paso voy a exceder el largo de la página (bueno, para una vez que actualizo :P). Hoy ha tocado paseo turístico, he cogido el skytrain, que es como el monorail de los Simpsons, aunque me he olvidado de hacerle fotos, y en sólo 5 paradas me he plantado en todo el centro de Vancouver. Aquí todo lo que está más lejos de 4 paradas de skytrain son las afueras. Esto como una pequeña gran ciudad en un enorme pequeño pais. En Downtown me ha sorprendido una exposición de Picasso en la galería de arte de Vancouver de la que sí he hecho foto (izq.).

También me ha sorprendido la cantidad de gente por la calle que va en bici, en monopatín y en patines. Y para comenzar la aventura turística por Vancouver, qué mejor que ir al enorme Parque Stanley. El parque Stanley es como cuatro retiros juntos, con tantas cosas dentro que son necesarios más de 4 días para verlo entero. Lo mejor es alquilar una bicicleta, que es lo que hace mucha gente, y que es lo que estoy intentando organizar para el domingo que viene. Desde el parque Stanley he podido hacer una foto de la costa oeste y otra genial de Vancouver anocheciendo con las que finalizo el blog.

"El hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio."
Johann Wolfgang von Goethe

lunes, enero 09, 2006

Welcome to Canada

¡Ya es oficial!¡Estoy en Canada, a casi 10.ooo Kms de España tras más de 13 horas de vuelos! Tras mis primeras 24 horas de vivencias Canadienses, voy a realizar un compendio de los primeros pensamientos u observaciones que he venido realizando sobre esta ciudad de un pais tan desconocido para nosotros como es Canadá. Claro que, estas conclusiones podrían variar con el tiempo, ya que 30 días dan para pensar muchas cosas, y donde ahora digo digo,... ya se sabe:

1- La llegada. Entrar a un pais civilizado y no europeo puede ser fuente de curiosas anécdotas. Si vas de vacaciones no dan muchos problemas, por lo que tengo entendido. Pero si vas a realizar algún tipo de trabajo, como es mi caso... se ponen algo recelosos. Hacen muchas preguntas sobre lo que te trae a su pais, o eso, o a los guardias de la frontera les va el palique... Vamos, que parece que no les guste tener a "extraños" fisgoneando en su magnífico país... Seguimos con las conclusiones.

2- El aeropuerto. Me llamó la atención lo chiquitito que era el aeropuerto. Todo muy bien organizado, eso sí, pero apenas había tiendas "duty free", ni espacio de relax. Así que según llegué, ¡al hotel!

3- Mi hotel. Es una residencia, así que no me voy a quejar. Tengo microondas, palomitas gratis (sólo una bolsa al día) y encima limpian y me hacen la cama y la colada. ¿Qué más se puede pedir? Ah bueno, el buffet de desayuno que no falte.

4- Las calles. Mi hotel está situado en todo el centro de la zona cívica de Vancouver. Las vistas nocturnas son preciosas, nada que envidiar a otras grandes ciudades norteamericanas. Os dejo una foto bajo el texto para que la disfruteis. Lo que más llama la atención es la disposición de las calles. Todo son grandes avenidas colocadas perfectamente de forma paralela y perpendicular. No hay callejuelas, ni callejones, ni bocacalles, ni obras, ¡NI ROTONDAS! ¡Cómo iba a disfrutar el señor del Manzano si fuese alcalde de Vancouver! Sinceramente os digo que, viendo lo bien que puede funcionar una ciudad sin rotondas, da la impresión de que en Madrid es un invento para sacarnos el dinero a los españoles.




5- El tráfico. Otro punto a favor para esta pequeña ciudad de 560.ooo habitantes. Es cierto que las 24 horas que he estado aquí, ha coincidido en sábado y domingo. No obstante no he visto ni un atasco, no he oido ni un sólo bocinazo, ni si quiera una sirena de ambulancia o policía. Es una ciudad increiblemente tranquila, la gente no va pegando gritos por la calle, los coches no pitan a los buses (que por otro lado tienen su propio carril-tranvía) y además respetan los semáforos con bastante rigidez, aunque si no te andas con cuidado, igual un coche te saca un ojo con el retrovisor, porque la fluidez del tráfico favorece la velocidad.

6- El tiempo. En estos dos días ha llovido, aunque no con demasiada intensidad. La temperatura de día no ha bajado de los 7º.

7- La población. Sorprende la cantidad de orientales que se ven por las calles, en los coches o en los comercios. ¡La ciudad es suya! Los seven eleven (aquí continúa esta franquicia, gracias a que el bajo nivel de criminalidad de la ciudad no obliga a cerrar los locales), están en su mayoría (3 de 3 por el momento) atendidos por hindúes (¡que ganas de pedir un fresisuí me dan cada vez que entro a uno!).

8- Los precios. No es una ciudad cara, ya que aquí no les ha llegado el euro, incrementador oficial de los precios. Un par de cenas en un Subway me han salido hoy por 20CAD, el equivalente a 14€, para que os hagais una idea. Lo que sí llama la atención es que el IVA canadiense no está incluido en los precios inicialmente, por lo que tras elegir un objeto o elemento a comprar, y acudir con él a caja, te llevas la sorpresa de que te sale por un 15% más, aprox.

9- El deporte rey. El Hockey sobre hielo. Aquí pasan del fútbol, el deporte que más les mola es ese en el hay qye meter un CD rayado en una portería de playmobil con un palo que parece tener mejor uso en ser estrellado contra la cabeza del rival. Espero poder ir al menos a un partido en el mes que voy a estar aquí para poder detallaros uno en persona. Lo que me parece curioso es que aquí pasan de Beckham y de Ronaldhiño, y se dedican a idolatrar y coleccionar cromos de tipos grandes con máscaras y armados con palos de 2 metros. Tampoco juegan al FIFA 200X, sino al NHL200X. Y en las consolas de prueba de los centros comerciales no tienen el Need for speed o algún otro juego de licencia molón, sino... ¡el NHL200X!

Por hoy creo que voy a dejar las conclusiones, porque mañana es mi primer día de trabajo y quiero estar bien despierto. Espero que os hayan gustado mis primeras conclusiones, en caso de que hayais aguantado el tocho. XD

Y ahora, como se suele hacer en estos blogs, os voy a dejar con una frase muy chula que he encontrado por la red. No tiene autor, pero si alguien tiene copyright, que me avise y pongo otra:
"Los viajes son como los libros, se inician con cierta incertidumbre, y se finalizan con nostalgia." Anónimo (creo)

lunes, enero 02, 2006

Mi retiro espiritual a Vancouver

Muchos de vosotros ya lo sabeis: me voy un mes a Vancouver* por asuntos de trabajo. De momento dejo mi tediosa labor de testear juegos para revistas especializadas, aunque no por ello voy a abandonar a mis fieles lectores y comentaristas. No obstante esto significa que, al menos durante este mes, el blog va a dejar de ser un espejo de los entresijos del periodismo videojueguil para convertirse en una aburrida guía turística de Vancouver vista desde los ojos de un periodista en pleno periodo de transición. Eso suponiendo que encuentre un ordenador libre y, sobre todo, tiempo para usarlo.

Esto es todo por ahora. Os mantendré informados.

* Deja de buscar en el atlas. Vancouver está en Canadá, es ese enorme país desconocido, tierra de Terrance y Philip, que dicen que se encuentra inmediatamente al norte de los Estados Unidos.